Con el sueño reparamos el tejido cerebral gastado

Una de las teorías que explicarían por qué necesitamos soñar la ha ofrecido el doctor Ian Oswald, para quien los sueños son la forma en que el sistema nervioso se dedica a reparar el tejido cerebral gastado. Según Oswald, el sueño No REM sirve para que las hormonas de crecimiento y otras circulen por el sistema sanguíneo de todo el organismo, restaurando huesos y células musculares desgastadas después de una intensa jornada laboral.
En el momento en que empezamos a soñar, el flujo de hormonas disminuye para que el cerebro tome las riendas de la restauración en forma de sueños, aunque todavía no se entiende cómo puede ser el mecanismo que lo pone en marcha.
Para el descubridor del ADN, Francis Crick y su colega Graeme Mitchison, la mente es bombardeada por tal cantidad de información que sus circuitos corren el peligro de sobrecargarse. La capacidad del neocórtex es limitada y puede sobrecargarse de datos en su mayor parte inútiles.