En el momento en que empezamos a soñar, el flujo de hormonas disminuye para que el cerebro tome las riendas de la restauración en forma de sueños, aunque todavía no se entiende cómo puede ser el mecanismo que lo pone en marcha.
Para el descubridor del ADN, Francis Crick y su colega Graeme Mitchison, la mente es bombardeada por tal cantidad de información que sus circuitos corren el peligro de sobrecargarse. La capacidad del neocórtex es limitada y puede sobrecargarse de datos en su mayor parte inútiles.