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La falta de sueño puede matar

Quienes duermen menos de seis horas tienen un 12 por ciento más de posibilidades de morir en un plazo de 25 años que los que descansan entre seis y ocho horas por la noche, afirma este estudio, llevado a cabo por el Programa de Sueño, Salud y Sociedad de la Universidad de Warwick y el Centro de Investigación del Sueño de Loughborough, ambos de Inglaterra. 

Sin embargo, dormir más de la cuenta también puede tener consecuencias perniciosas ya que los científicos encontraron relación entre las muertes tempranas y dormir más de nueve horas, aunque no consideran que sea desencadenante de enfermedades. 

Por tanto, la conclusión de los investigadores es que lo ideal es dormir entre seis y ocho horas al día. Más de 6,3 millones de muertes en el Reino Unido entre mayores de 16 años son atribuibles a la falta de sueño. En la investigación participaron 1,5 millones de personas y se revisaron las conclusiones de hasta dieciséis estudios anteriores realizados en Estados Unidos, Europa y países del este de Asia.

La hipnotoxina

Tras diversos experimentos con animales, los científicos han descubierto que el sueño no sólo es anti-infeccioso, sino que ciertas sustancias que genera nuestro sistema inmunitario son somníferas, es decir tienen la capacidad de inducir el sueño.

La hipnotoxina o "molécula del sueño" se trata de una sustancia bien conocida por los inmunólogos, ya que es capaz de ayudar a desencadenar una reacción de defensa del organismo. Curiosamente, es también un componente de algunas bacterias que producen infecciones particularmente somníferas.

James Krueger ha desarrollado una interesante teoría del sueño. Piensa que durante el día las hormonas somníferas se acumulan en la sangre. Cuando se alcanza una determinada concentración, las personas tienen sueño.

Acceso a la memoria de los sueños

Encontré en un blog por internet, una serie de ejercicios que nos permiten recordar lo que hemos soñado. y a la larga y con práctica, poder recordar hasta la mayoría de los procesos oníricos durante la noche, al rededor de siete, y hacernos partícipes conscientemente de ellos y controlarlos deliberadamente, en acciones, contenido y desarrollo, o lo que se denomina sueños lúcidos.

La utilización del adjetivo "lúcido" como sinónimo de "consciente" fue introducido en 1867 por el escritor, sinólogo y especialista en sueños francés Léon d'Hervey de Saint-Denys, en su obra Los sueños y cómo controlarlos.

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Antes de dormir, lo primero que debemos hacer es aclarar un poco la mente. Esto lo puedes lograr enfocando por unos minutos tu atención en la respiración, dejando que los pensamientos pasen por tu cabeza sin retenerlos o elucubrar sobre ellos, como si fueran nubes que pasan por el cielo de tu conciencia. Esto es una técnica clásica de meditación. Si lo anterior no te resulta cómodo puedes intentar visualizar algún lugar agradable e intentar disfrutar y relajarte en ese lugar mental, o puedes rezar de acuerdo a tu credo religioso. Todas estas cosas ayudan a despejar la mente.

Una vez que sientas que la actividad "frenética" de la mente ha decantado un poco, y sientes cierta claridad interior, el siguiente paso es proponerte recordar tus sueños cuando despiertes, o más bien, proponerte "recordar" que tienes que "recordar" tus sueños al despertar; suena bastante extraño, pero es así - al comienzo es típico proponerse recordar los sueños pero al despertar se nos olvida, y después de un rato después de haber despertado es muchísimo más difícil el procedimiento.

Con el sueño reparamos el tejido cerebral gastado

Una de las teorías que explicarían por qué necesitamos soñar la ha ofrecido el doctor Ian Oswald, para quien los sueños son la forma en que el sistema nervioso se dedica a reparar el tejido cerebral gastado. Según Oswald, el sueño No REM sirve para que las hormonas de crecimiento y otras circulen por el sistema sanguíneo de todo el organismo, restaurando huesos y células musculares desgastadas después de una intensa jornada laboral.
En el momento en que empezamos a soñar, el flujo de hormonas disminuye para que el cerebro tome las riendas de la restauración en forma de sueños, aunque todavía no se entiende cómo puede ser el mecanismo que lo pone en marcha.
Para el descubridor del ADN, Francis Crick y su colega Graeme Mitchison, la mente es bombardeada por tal cantidad de información que sus circuitos corren el peligro de sobrecargarse. La capacidad del neocórtex es limitada y puede sobrecargarse de datos en su mayor parte inútiles.

El sueño nos sirve para olvidar

El sueño nos sirve para seleccionar y organizar todos estos datos, es la manera que tiene el cerebro para barrer la casa. Como dice Francis Crick (codescubridor del ADN): "Soñamos para olvidar, así pues intentar recordar los sueños puede anular este propósito". Aquellos recuerdos que la corteza cerebral considera importantes, son retenidos y almacenados en la red de células cerebrales para referencias futuras.

Para entender mejor esta analogía se compara el cerebro con un ordenador que procesa, almacena y recupera información, pero que para mantener su eficacia es necesario de vez en cuando interrumpir sus actividades, examinar sus programas y eliminar los datos que ya no sirven.
Quizás mientras dormimos, cree el psicólogo británico Cristopher Evans, nuestro cerebro recorre sus bancos de datos cerebrales, y nuestros sueños no son mas que el reflejo de este ojear nocturno, una desconexión para limpiar las redes de información.

Etapas del sueño

Usualmente quienes duermen pasan a través de cinco etapas: 1, 2, 3, 4, y sueño REM (movimiento rápido de los ojos). Estas etapas progresan cíclicamente desde 1 hasta REM luego comienzan nuevamente con la etapa 1. Un ciclo de sueño completo toma un promedio de 90 a 110 minutos. Los primeros ciclos de sueño cada noche tienen sueños REM relativamente cortos y largos períodos de sueño profundo pero más tarde en la noche, los períodos de REM se alargan y el tiempo de sueño profundo desciende.
Etapa 1 es el sueño liviano cuando se entra y sale del sueño y se puede despertar fácilmente. En esta etapa, los ojos se mueven lentamente y la actividad muscular se enlentece. Durante esta etapa, muchas personas experimentan contracciones musculares repentinas precedidas de una sensación de estar cayendo.
En la etapa 2, el movimiento de ojos se detiene y las ondas cerebrales se vuelven más lentas con sólo un estallido ocasional de ondas cerebrales rápidas. Cuando una persona entra en la etapa 3, ondas cerebrales extremadamente lentas llamadas ondas delta se intercalan con ondas más pequeñas, más rápidas. En la etapa 4, el cerebro produce ondas delta casi exclusivamente. Las etapas 3 y 4 son referidas como sueño profundo, y es muy difícil despertar a alguien de ellas. En el sueño profundo, no hay movimiento ocular o actividad muscular. Es cuando algunos niños experimentan mojar la cama, caminar dormidos o terrores nocturnos.
En el período REM, la respiración se hace más rápida, irregular y superficial, los ojos se agitan rápidamente y los músculos de los miembros se paralizan temporalmente. Las ondas cerebrales durante esta etapa aumentan a niveles experimentados cuando una persona está despierta. También, el ritmo cardíaco aumenta, la presión arterial sube, los hombres experimentan erecciones y el cuerpo pierde algo de la habilidad para regular su temperatura. Es el tiempo en que ocurren la mayoría de los sueños, y, si es despertada durante el sueño REM, una persona puede recordar los sueños. La mayoría de las personas experimentan de tres a cinco intervalos de sueño REM cada noche.
Los niños pequeños pasan casi el 50% de su tiempo en sueño REM. Los adultos pasan cerca de la mitad del tiempo que duermen en la etapa 2, cerca del 20% en REM, y el otro 30% se divide entre las otras tres etapas. Los adultos más viejos pasan progresivamente menos tiempo en el sueño REM.

 
Como la investigación acerca del sueño es aún un campo relativamente joven, los científicos no descubrieron el sueño REM hasta 1953 cuando nuevas máquinas se desarrollaron para monitorear la actividad cerebral. Antes de este descubrimiento se creía que la mayoría de la actividad cerebral cesaba durante el sueño. Desde entonces, los científicos también han refutado la idea de que la privación de sueño REM puede llevar a la demencia y han encontrado que la falta de sueño REM puede aliviar la depresión clínica aunque no saben por qué. Teorías recientes unen al sueño REM con el aprendizaje y la memoria.

Etapa Frecuencia (Hz) Amplitud (microVolts) Tipo de onda
Despierto 15-50 <50  
Pre-sueño 8-12 50 ritmo alfa
1 4-8 50-100 theta
2 4-15 50-150 ondas en huso
3 2-4 100-150 ondas en huso y ondas lentas
4 0.5-2 100-200 ondas en huso y ondas lentas
REM 15-30 <50  

La forma de la onda durante el REM tiene bajas amplitudes y altas frecuencias, tal como el estado de vigilia. Los primeros investigadores en realidad lo llamaron "sueño paradojal".
De acuerdo a los resultados de un estudio completado por Statistics Canada, la cantidad de sueño que una persona tiene cada noche depende de una variedad de factores, incluyendo género, estatus marital y laboral.

Dormir para vaciar al hipocampo... y seguir aprendiendo

Hoy mi estudio sobre los sueños me ha llevado hasta Matthew Walker. Con un estudio que demuestra que dormir la siesta favorece el aprendizaje, entre otras cosas.

"[...]la teoría de que el sueño limpia la memoria a corto plazo y deja sitio libre para más información. Los recuerdos de los hechos del día se almacenarían temporalmente en el hipocampo -área identificada hace tiempo como importante en la memoria- para después ser enviados a la corteza prefrontal, que dispone, probablemente, de más capacidad.[...]".

Dormir y soñar consiste pues, en barrer nuestro cerebro, en un proceso de almacenaje y a la vez, rechazo de información obtenida.

Hoy he dormido una hora después de comer, y he tenido una tarde más activa y gratificante. Seguiré con esto el resto del curso y anotaré mis progresos.


Enlace al artículo sobre el trabajo de Walker